Pasaron dos largos días sin ver a Cedric después de nuestra cita. Mi hermano se puso muy pesadito con el mundial de Sudáfrica y Danielle incluso rompió la tele a propósito. Mi padre la mandó a arreglar y enseguida estuvo de vuelta. Era una pantalla panorámica de cuarenta y cinco pulgadas.
George y Margaret mantuvieron el mismo comportamiento estos dos días. Al parecer, nada más iba a cambiar. Tenía decidido preguntarle a mi abuela sobre su extraño pasado, pero primero quería hacer una cosa: hablar con Nicole Clouds. Puede que me estuviera comportando como una paranoica porque soñé que hablaba con ella, pero me interesaba saber cómo le iba. El acto siguiente que sería saber todo sobre mi abuela, hablar con ella.
Iba a ir a la ciudad universitaria de Mouthway. Allí la encontraría seguro, pero antes tenía que ir a Lenny´s, un bar que quedaba cerca de la universidad, lugar favorito de Nicole para pasar el rato.
El sitio en sí era una especie de antro, bohemio y situado en un bajo enfrente de los terrenos de la universidad, con inspiraciones indias en cuanto a la decoración, y no estaba muy iluminado. Solo me haría falta ir allí para encontrarla. La conocían perfectamente, uno de ellos creo que fue su novio en un pasado bastante lejano. Pero bueno, primero iría allí. Había oído rumores, algunos creíbles, otros no tanto… el caso es que Nicole estaba muy distanciada de las que habían sido sus compañeras de guerra. No sabía por qué. En realidad… ¿cuántas cosas no sabía?
Conté dos veces antes de bajarme del coche. “No te sientas el ombligo del mundo” me dije. Aquí todos me conocían aunque mi universidad estuviera a media ciudad de distancia de la suya. Frecuentaba ese bar muchas veces antes de dejar mis estudios, supongo que era una manera de superar las miles de discusiones que había en mi casa. Normalmente solía ir al OneFold Cinema, que me quedaba mucho más cerca pero a veces me acercaba para ver a Lenny. Era un chico muy majo, con pelo marrón claro liso y ojos oscuros.
En la calle se respiraba felicidad. La vida universitaria era mucho mejor de lo que recordaba. Aún no había acabado el semestre, por lo que los estudiantes continuaban con las clases. Recordaba claramente este ambiente. Me encantaba, no había otro mejor.
Me aproximé al bar. Respiré cuatro veces seguidas antes de entrar. Ahí dentro iban a estar trabajadores borrachos gastándose la paga del viernes que no tuvieron tiempo de gastarse el fin de semana. Iba a convertirme en una adolescente perdida entre varios borrachos. Lo que hay que hacer para encontrar a Nicole Clouds.
El picaporte de la puerta sonó a óxido cuando tiré de él. Me dieron escalofríos, pero proseguí con la acción.
Tal y como lo recordaba, el bar estaba oscuro y lleno de humo, con el suelo de madera que chirriaba al pasar y una barra con telas de araña. Los vasos en los que se servía la cerveza estaban sucios, gastados. Por un momento no encontré a Lenny. La música que sonaba de fondo estaba muy baja, pero era del género que suponía. Los hombres que había allí me miraron con cara rara, estaban vestidos de traje. Cuando me aproximé a la barra, uno de ellos me silbó. Puse los ojos en blanco.
-¡Hombre, Bethanie!-exclamó Lenny, levantándose del suelo. Posiblemente estaría detrás de la barra escondido- Me da gusto verte por aquí. Cuanto… tiempo.
-Lo mismo digo, Lenny-contesté con sinceridad.
-¿Quieres algo? Tengo la mejor cerveza de este pequeño pueblo, ya lo sabes-me recordó con malicia.
-No, gracias. En realidad venía a preguntarte algo, pero no sé si sea el lugar adecuado-dije mirando a mi alrededor-Hay mucha gente y las paredes escuchan.
-¡Pero si somos cuatro amigos, por Dios!-exclamó. Toda la gente que estaba en el bar le observó con cara enfadada-Y por las paredes no te preocupes, las tengo insonorizadas- tenía que reconocer que a Lenny nunca se le había dado bien eso de asimilar frases hechas. Me reí entre dientes.
-Estoy buscando a Nicole, ¿sabes dónde está?
-¿Y qué te hace pensar que sé la respuesta a tu pregunta?-me preguntó poniendo cara de circunstancia.
-Bueno,-dije arrimándome a él, así no tendría que alzar la voz-estuviste a punto de contraer una unión de hecho con ella. Por favor, Lenny. Dímelo-le pedí poniéndole ojitos- Sé que lo estás deseando.
-Tienes unos ojos especialmente bonitos, ¿te lo ha dicho alguien alguna vez?-me piropeó-Sigue en pie mi oferta.
-Gracias, gracias pero no-negué con educación.
-¿Estás ocupada?-inquirió de nuevo con malicia.
-Más o menos. ¿Me quieres decir dónde está tu ex novia?-le urgí.
-Estará en la universidad, hace mucho que no la veo. Tú… vete a buscarla y sal de este antro de mala muerte. No es bueno para una niña de diecinueve años.
-Por favor, ni que tuvieras cincuenta-le contesté con fastidio, saliendo del bar-¡Yo antes era tu cliente de oro!
-Y lo seguirás siendo hasta que este bar se reduzca a escombros-me aseguró.
Fui tatareando una canción desde que salí de ese bar hasta que llegué a la puerta del campus. La universidad era privada, muy cara. Una de las mejores del país. Me iba a ser un poco difícil encontrar a Nicole en la universidad, aunque ella siempre estaba en la cafetería leyendo revistas de moda y actualidad. Estaba estudiando periodismo, pero no para trabajar en periódicos o televisión. No. Ella quería trabajar en una revista de moda, y nos prometió a todos que algún día lanzaría su línea de ropa.
La cafetería tenía decoración muy fina, con el suelo de parqué muy claro y paredes de un color salmón que no resultaba mareante. Parecía una habitación de una casa de playa, muy abierta. De música de fondo sonaba la misma canción que yo tarareaba.
Fue entonces cuando la vi, después de tanto tiempo. Se sentaba en la mesa metalizada del medio, sola, leyendo un libro y desayunando un café con un croissant. Parecía muy concentrada. Me dirigí hacia allí. Cuando llegué, me senté enfrente de ella. En un principio me miró confusa, pero luego me sonrió.
-¿Bethanie Burton?-preguntó con asombro.
-Aunque parezca mentira, he vuelto a aparecer-respondí con aplomo, dedicándole una sonrisa.
-Y… ¿a qué se debe tu visita? Creía que habías dejado tus estudios universitarios.
-Los volveré a retomar en Octubre, gracias. Ayer… soñé contigo, por eso he venido a verte.
-Vaya, nunca imaginé eso. ¿Y por qué? ¿Qué hacía yo en ese sueño?-preguntó con interés, cerrando su libro.
-Mira, sé perfectamente que tu y yo en los últimos años no hemos estado precisamente unidas y no te sientas mal por esto, pero te estaría mintiendo si te dijera que he olvidado nuestras riñas cuando teníamos doce años-esbozó una sonrisa compungida- pero he decidido empezar de nuevo, borrón y cuenta nueva. Porque sino viviría atormentada toda mi vida y no me apetece.
-De acuerdo… bueno, no te ofendas pero que no me hayas perdonado no me ha quitado el sueño pero… gracias de todas maneras. Lo siento, siento haberte llamado bicho raro cuando éramos más pequeñas, enfadarme contigo sin motivos aparentes. Pero tú estabas con Daphne y esas a la hora del almuerzo y… supongo que eso era lo que hacía que no te integraras ni salieras con nosotras por la calle. Cuando volviste a Shadows… pues no me emocioné, porque siempre te he tratado cordialmente, a veces no con respeto y lo siento mucho. He cambiado, para mejor creo.
-Yo también he cambiado ¿sabes? Me siento distinta y diferente. Supongo que los cambios llegaron después de conocerle.
-¿Conocer a quién? Ya decía yo que te traías algo entre manos.
-Cedric Bradbury, ¿te suena?-inquirí, sonriéndole.
-Ay, sí. Me lo presentó Kate en una fiesta como si fuera su chico. No me sorprendería que si os viera juntos intentara quitártelo. Es… una zorrilla, por llamarla de alguna manera.
-¿Por qué? ¿Qué te ha hecho?-quise saber, extrañada.
-Se… lió con un chico, con mi chico para fastidiarme. Perdí las amistades con ella, y mira que me lo hizo varias veces cuando teníamos catorce años. Pero la perdoné…
-Si te lo hubiera hecho yo me hubieras puesto verde y jamás volverías a hablarme. Todos sabemos que nunca fui santo de tu devoción.
-Pero eso ya ha pasado. Me he distanciado demasiado de ellas, supongo que porque nada es para siempre. Pero no te preocupes, Kate ya ahuecó el ala hace bastante tiempo. Creo que está en Blacktown. Y a no ser que vuelva por algún absurdo juego del destino…
-No he venido aquí para hablar de ella, sino para hablar de ti. ¿Qué tal estás?
-Muy bien, mejor que nunca. Adivina algo…-pensé, negué con la cabeza-¡Michael me ha pedido matrimonio! ¿Te lo puedes creer? Ya sé que soy muy joven y eso, pero me ha dicho que hasta que yo no tenga veinticinco no nos casaremos. Pero qué más da, estoy tan feliz… desde hace varios años quise formalizar nuestra relación y ahora que llega el momento pues… supongo que no puedo dejarlo escapar.
-Me alegro mucho por ti, la verdad-sonreí-Y pensar que serías tú la primera que sentaría la cabeza…
-Bueno, sí. Siempre he querido estar con él, por eso cuando me enteré que Kate se lió con él para fastidiarme, no me enfadé tanto como esperaba. Kate dejó de ser mi amiga y Michael me pidió que fuéramos serios en cuanto a lo que teníamos. Decidí que sería lo mejor, y acepté sin dudarlo. Dentro de cinco años, cuando ya sea una profesional hecha y derecha, tenga mi trabajo y una estabilidad económica aceptable, nos casaremos por todo lo alto.
>>Mis padres ya se pusieron de acuerdo con los suyos, se llevan genial y eso. Aunque sea un poco precipitado, da igual. Cinco años pasan volando. Él compró un piso en Shadows, y sus padres tienen uno cerquita de aquí. Da igual. Quiero a Michael Speed y él será mi esposo cuando termine la carrera. Y espero que tú también formalices tu relación con Cedric. ¿Ya has conocido a sus padres?
-Sí, pero no como su novia, sino como su amiga.
-Tú no te preocupes por nadie, haz lo que quieras hacer. Me acuerdo de Cedric como si lo hubiera conocido ayer ¡qué mono es! Y con todos mis respetos, está muy bueno, la verdad. Pero… supongo que me van más los pálidos-se rió.
-Él también es pálido a su manera. No tiene la piel muy morena, que se diga-discutí.
-Hombre ya, pero… el mío parece una especie de vampiro. El tuyo, en cambio, no. Al menos no me parece que tenga la sangre de horchata, no sé si sabes lo que quiero decir.
-Lo sé perfectamente. Venía a preguntarte algo, pero estoy siendo un poco paranoica la verdad. Desde que soñé contigo despertaste mi curiosidad.
-Pero… ¿qué decía yo en ese sueño, eh?-curioseó-Dímelo ya.
-A ver, estabas hablando con mi hermana Danielle sobre la buena pareja que hacíamos Cedric y yo… Fuego y Hielo.
-No quiero saber quién es quién-musitó con sarcasmo, negando con la cabeza.
-¿Ni siquiera te lo imaginas?-le sondeé.
-Hace más quién quiere que quién puede.
-Te equivocas. Un ciego quiere ver, pero no puede, por lo tanto no ve.
-Pero eso es diferente, Bethanie. Además… prefiero hablar de otras cosas. ¿Cómo te va la otra vida, la no sentimental?
-Pues mal, porque Drake cree que me quiere. Me lo dijo el otro día en mi fiesta-musité con desagrado. Estalló en una carcajada.
-¡Vaya cómo ha tardado el chico! Creí que no te lo iba a decir nunca-dijo entre risas. Le puse ojos graves. Esto de los sentimientos de Drake hacia mi iba a traer mucha cola.
-¡Ah, ¿tú ya lo sabías?! ¿Desde cuándo?
-Jope, Bethanie. Todos los de la pandilla lo sabíamos, no obstante. Era obvio que sentía algo por ti, se preocupaba más de lo necesario. Incluso era un poquito pesado hablando de Bethanie Burton a todas horas.
-No quiero ni imaginármelo-susurré.
-Bueno, Bethanie. Ha sido un placer verte pero tengo que irme a una pequeña reunión. Formo parte de una hermandad-dijo, levantándose-Espero que nos veamos muy pronto. Suerte con Cedric y también con Drake. Espero que te deje vivir feliz.
-Yo también lo espero. Gracias Nicole-me sinceré-Aquí la que sale sobrando soy yo. En octubre volveré a la universidad.
-Adiós, chica. Cuídate mucho.
Le sonreí.
-Igualmente-añadí.
Salí por donde había entrado. Esta charla con Nicole me había ayudado mucho. Ella también era humana, no de piedra como en ocasiones pude pensar. Ella también quería formar una familia con alguien, casarse, tener sus hijos. Ojalá algún día pudiera imitarla.
Afronté con decisión mi vuelta a Shadows. Prueba superada.

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